martes, 10 de marzo de 2020


Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2020

 «En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20) Queridos hermanos y hermanas: El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso. 

 1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). 

En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva. Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren. 

 2. Urgencia de conversión Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. 

La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad. Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él. 

 3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta “poner a Dios contra Dios”, como dijo el papa Benedicto XVI (cf. Enc. Deus caritas est, 12). 

En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48). El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación. 

 4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría. Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. 

Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. Pío XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas. 

 Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. 
De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14). 

 Roma, junto a San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2019 Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario Francisco

Oración de la mañana. ESO - BTO. 
CUARESMA





  1. Semana. 2 -6 Marzo

     2.Semana. 9 - 13 Marzo


3.Semana. 16 - 20 Marzo


4.Semana. 23- 27 Marzo.



5.Semana. 30 Marzo - 3 Abril.


martes, 25 de febrero de 2020



EP. Oración de la mañana. Martes, 25  de febrero de 2.020

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

¿De qué color es la piel de Dios? Si Dios tuviera un color, ¿cuál elegiría? Dios es Padre de todos y todos los colores son importantes para Él. Quizá si Dios tuviera piel sería multicolor. Una piel que incluya a los asiáticos, africanos, americanos, europeos y oceánicos. Dios nos quiere a todos por igual. También nos quiere con nuestras características particulares. A Dios le gusta un mundo multicolor y alegre, no un mundo sin colores y triste.

  “Padre, haz que entendamos que merece la pena respetar y amar las diferencias y el color. Así nos pareceremos mucho más a ti.”

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros. 
ESO- BTO. Oración de la mañana. Martes, 25 de febrero de 2.020

 En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.


Hoy, Señor, al comenzar este nuevo día
 te ofrezco todo lo que soy y lo que tengo.

 Te ofrezco las pequeñas cosas que suelo hacer cada día:
el esfuerzo que supone levantarse, la rutina de vestirse,
desayunar e ir al colegio, la monotonía de las clases
y la satisfacción de estar con mis amigos.


 Te presento el tiempo de estudio y el descanso,
la relación con mis padres y el sacrificio de colaborar en las cosas de casa.

 Gracias, Señor, porque todo, aún lo más ordinario y cotidiano,
es una oportunidad que me das para vivir intensamente,
 poniendo amor en todo lo que hago.

 Que al final del día, sienta la cercanía de tu presencia
y la satisfacción de saber que en este día he hecho lo que a ti te agrada.


Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.

lunes, 24 de febrero de 2020


EP. Oración de la mañana. Lunes, 24  de febrero de 2.020

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

Lo que más le importa a Dios, lo que más le preocupa es que vivamos y seamos felices. Pero, parece que ser feliz es muy complicado. Vemos gente con cara larga, gente triste y agobiada. Pero Dios nos cuida y quiere que vivamos felices. ¿Conoces las bienaventuranzas? Jesús llama bienaventurados, es decir, felices a los pobres, lo que lloran, los que tienen hambre y sed... Nuestro Padre quiere que todos seamos felices, sobre todo los pobres.

 “Jesús, tu que fuiste feliz dándolo todo, hasta la vida, te pedimos que encontremos la felicidad en compartir con los que no tienen.”


Venerable Mary Ward, ruega por nosotros. 
ESO- BTO. Oración de la mañana. Lunes, 24 de Febrero de 2.020

 En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.

“Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor” Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: “Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura”.


 Oración. 
Señor. Hoy quisiera pedirte por esos hombres y mujeres que no tienen donde permanecer.
Te pido por ellos, por los que van de pueblo en pueblo; de ciudad en ciudad; de albergue e albergue; de portal en portal, con todo su ajuar a cuestas estrujado en un miserable saco.
Te pido por esos hijos de nadie, por esos, porque precisamente por eso son más hijos tuyos...
Te pido por todos los desencajados de la sociedad. Que encuentren cobijo cuando lo necesiten.
 Ellos son también tus hijos, Padre. Mueren como si buscaran la muerte; mueren y se les llora poco, algunos, incluso, se alegran con su muerte.
Hazles descubrir que esta vida nuestra es hermosa. Que encuentren amor y comprensión y no personas que les juzgan y condenan.
 Te pedimos, Señor, por los ancianos olvidados, por tantos niños explotados, y por quienes no han conocido un padre, por los que se ven obligados a vender su cuerpo, por quienes sólo conocen la calle como hogar. Que encuentren alguien que les ame totalmente. Que se encuentren con nuestra generosidad y no con nuetrro egoísmo y ensimismamiento.

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.

viernes, 21 de febrero de 2020


EP. Oración de la mañana. Viernes, 21  de febrero de 2.020

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

¿Te has dado cuenta que tenemos dos orejas y una sola boca? Será porque tenemos que oír el doble de lo que hablamos. Seguro que si hablamos y hablamos nos será muy difícil oír. No podemos hacer las dos cosas a la vez. Tenemos que prestar atención y afinar el oído. Hoy Jesús nos quiere hablar, decirnos una palabra que nos ayude y nos anime a seguir caminando y disfrutando de la vida. Pero si no estamos atentos no podremos escuchar sus palabras. No tapes tus oídos.

 “Señor, enséñanos a orar. Enséñanos a escuchar tu voz. Enséñanos a descubrir tu voz en medio de silencio. Enséñanos a escuchar con el corazón.”

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.
ESO- BTO. Oración de la mañana. Viernes, 21 de febrero de 2.020

 En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.

La próxima semana empezamos la Cuaresma, en la oración del día de hoy vamos a preparar el terrano para vivir este tiempo con sentido y profundidad. ¡Feliz día!
(Importante tener el correo corporativo abierto).

Oración de la mañana a las 13.30. Cuaderno de Bitácora.



jueves, 20 de febrero de 2020


EP. Oración de la mañana. Jueves, 20  de febrero de 2.020

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...


Seguro que te has dado cuenta. Si escuchas la radio o ves la televisión, las noticias parece que son siempre malas: gente que se insulta, otros que no se respetan, dolor, sufrimiento... Parece que en este mundo no hay buenas noticas. ¿No?

Pues nosotros los cristianos tenemos una buena noticia: Jesús de Nazaret. Él nos dice que el sufrimiento y el dolor no ganan. Que gana el amor, la vida, la paz. Esta buena noticia no nos la podemos callar. Tenemos que anunciarla

 “Padre, gracias por habernos enviado a tu hijo. Jesús es la buena noticia que necesita este mundo. Haz que la recibamos con alegría.”

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.

ESO- BTO. Oración de la mañana. Jueves, 20 de febrero de 2.020

 En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.


Un testimonio:
 Siento que Dios está en la cotidianidad de mi vida. Tengo que referirme al momento presente, ya que la experiencia de la fe es para mí absolutamente dinámica y cambiante. Siento que Dios está en lo cotidiano de mi vida. No me espera a un hora fija, sino que simplemente está en mí y en todo lo que me rodea haciéndose notar más o menos.

Cuando cada mañana voy al trabajo, por una carretera preciosa, hago treinta kilómetros de acción de gracias por el nuevo día, por la vida, por la alegría de la luz, porque me siento privilegiada al poder admirar la belleza del amanecer, de la creación que despierta. Durante el día son las personas, en el trabajo, en la familia, en los diferentes grupos con los que comparto alguna actividad, las que me obligan a ser consecuente con lo que creo.

Nunca puedo aparcar valores como el respeto, la justicia o la solidaridad. Considero que cada encuentro con otra persona es muy importante y no puedo referirme a momentos más significativos. Sí que es especial el pequeño espacio de la noche, cuando se va haciendo silencio y repaso el día que termina, todo lo que he recibido, los aciertos y los errores. Es la hora de la reconciliación y de la paz, aunque dure sólo unos minutos.

Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.

miércoles, 19 de febrero de 2020

ESO- BTO. Oración de la mañana.  Martes de 16 de junio  de 2.020

 En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.



El  pasado mes de febrero se celebró el Día Internacional del Cáncer Infantil.
 Tenemos que sensibilizarnos y tomar conciencia sobre la importancia de los desafíos a los que se enfrentan los niños, los adolescentes y sus familias. Es un día en el que se alaba la fuerza, el coraje y la resistencia de los niños y sus familiares. La lucha contra el cáncer infantil es una batalla que nos afecta a todos, y por tanto, que combatimos entre todos. Símbolo: lazo dorado El Lazo Dorado simboliza el cáncer infantil comparando la fortaleza y resistencia de los niños con cáncer con el oro.

 La exhibición del Lazo Dorado tiene la intención de inspirar esperanza y alentar a los niños con cáncer y también se puede utilizar para honrar a nuestros héroes que con valentía y coraje combaten el cáncer.

Pidamos al Señor por todos esos niños que están viviendo la enfermedad que sientan siempre el cariño y la cercanía de su familia y de Dios.

 Venerable Mary Ward, ruega por nosotros.